Un año desde el acuerdo UE-Turquía: Pasos en la mala dirección.

Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, y el Sector Social de la Compañía de Jesús denuncian que miles de personas permanecen en un limbo jurídico, viviendo en pésimas condiciones como huéspedes temporales en Turquía y en campos en las islas griegas

Madrid, 21 de marzo 2017.- El 18 de marzo de 2016 los miembros del Consejo Europeo (Jefes de Estado y de Gobierno) se reunieron con su homólogo turco para firmar una declaración en la que acordaron medidas adicionales para “poner término a la migración irregular desde Turquía a la UE”.

Se trata de un acuerdo internacional, solo que disfrazado bajo el nombre de declaración. Un acuerdo internacional hurtado al control democrático del Parlamento Europeo, que no ha sido objeto de ratificación ni está publicado en Diario Oficial alguno. Además, el acuerdo genera discriminación en base a la nacionalidad, ya que sólo contempla el reasentamiento desde Turquía de personas sirias.

Para poder declarar la inadmisibilidad de las solicitudes de protección de las personas que llegan a las islas griegas, el acuerdo califica a Turquía como tercer país seguro, a pesar de las evidencias de la deteriorada calidad democrática del régimen y la violación de los derechos humanos, tanto de los ciudadanos disidentes como de las personas migrantes y refugiadas.

Aunque las autoridades europeas se felicitan por el buen funcionamiento del acuerdo, no es cierto: miles de personas permanecen en un limbo jurídico, como huéspedes temporales en Turquía y en campos en las islas griegas viviendo en pésimas condiciones.

El acuerdo responde a una estrategia política europea en plena expansión dirigida a cerrar nuestras fronteras, considerando terceros países seguros a otros de los que proceden o por los que transitan importantes flujos de migrantes y refugiados, y a aumentar sustancialmente las expulsiones desde Europa, como se deriva del nuevo Plan de Acción de la Comisión Europea sobre retorno que, con un lenguaje confuso permite incluso el internamiento de menores. Otro caso sangrante es el acuerdo con Afganistán para la readmisión de todas las personas afganas que expulse la Unión Europea aunque no es el único. Actualmente hay negociaciones similares de control migratorio y readmisión a cambio de diversas contraprestaciones por parte de la UE con Libia, Etiopía, Níger, Nigeria, Senegal, Malí y Túnez.

Se trata de acuerdos internacionales en los que se propone exclusivamente el control de los flujos migratorios y el cierre de nuestras fronteras incluso vulnerando las garantías mínimas de Derechos Humanos y Protección Internacional, aumentando la presión migratoria sobre países que no cumplen dichos estándares ni tienen capacidad para garantizarlos. La Unión Europea, lejos de habilitar vías legales y seguras, genera cuellos de botella para los cientos de miles de personas que vienen huyendo de la guerra, la persecución o quienes se ven forzados desplazarse por las consecuencias del deterioro medioambiental o la ausencia de oportunidades de vida en sus países.

Es una solución cortoplacista, que evidencia su ineficacia y provoca violaciones de Derechos Humanos de las que todos los gobiernos son materialmente responsables. Tampoco es una respuesta al crecimiento del populismo o de la quiebra del modelo Europeo, viola diversos acuerdos internacionales y se deriva la responsabilidad a otros Estados.

Exigimos

Transporte

Necesitamos hacernos conscientes de que desplazarnos tiene hoy día un elevado coste humano, social y ambiental:

Pero es parte esencial de casi todas nuestras actividades y renegar de él sería absurdo; por eso es necesario buscar alternativas y adoptar modelos de transporte lo más sostenibles posibles.

Un transporte más respetuoso con nuestra salud y con el medio ambiente pasa por:

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¿Qué podemos hacer?

Para reflexionar

Papel, pilas, productos tóxicos

Papel

El papel, algo que habitualmente utilizamos con toda tranquilidad, exige talar numerosos árboles y plantar especies de crecimiento rápido, con el peligro de desertización y alteraciones ecológicas, principalmente en países del Tercer Mundo de donde se saca la mayor parte de la madera que utilizamos. Pues ya sabemos que los bosques son imprescindibles para el equilibrio de la vida en el planeta. Una tonelada de papel equivale a dos metros cúbicos de madera, es decir, una decena de árboles. Con el subsiguiente gasto de agua, energía y transporte. Además, solemos exigir que el papel aparezca blanco, y blanquearlo requiere grandes cantidades de cloro, algo muy contaminante.

papel

Antes de comprar debemos conocer los distintos tipos de papel que podemos encontrar en el mercado:

¿Qué podemos hacer?

Pilas

“Los metales y productos químicos constituyentes de las pilas son perjudiciales para el medio ambiente, produciendo contaminación química. Es muy importante no tirarlas a la basura (en algunos países no está permitido), sino llevarlas a centros de reciclado. En algunos países, la mayoría de los proveedores y tiendas especializadas también se hacen cargo de las pilas gastadas. Una vez que la envoltura metálica que recubre las pilas se daña, las sustancias químicas que contienen se ven liberadas al medio ambiente causando contaminación. Con mayor o menor grado, las sustancias son absorbidas por la tierra pudiéndose filtrar hacia los mantos acuíferos y de éstos pueden pasar directamente a los seres vivos, entrando con esto en la cadena alimenticia.

Estudios especializados indican que una micro pila de mercurio, puede llegar a contaminar 600.000 litros de agua, una de zinc-aire 12.000 litros y una de óxido de plata 14.000 litros.

Las pilas son residuos peligrosos por lo que desde el momento en que seempiezan a reunir, deben ser manejadas por personal capacitado que siga lasprecauciones adecuadas empleando todos los procedimientos técnicos y legales del manejo de residuos peligrosos.” (Tomado de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Celda_galv%C3%A1nica )

¿Qué podemos hacer?


Productos tóxicos

En nuestras casas tenemos muchos productos altamente tóxicos: Son los residuos peligrosos (RTP): productos de limpieza, cosméticos, pinturas, insecticidas, ambientadores, artículos de PVC, pilas...

Son productos muy nocivos para la salud que acaban en el desagüe o en el vertedero, contaminando gravemente las aguas residuales y dificultando su tratamiento en las depuradoras, así como dañando el terreno donde son depositados.

Para evitar los riesgos que producen sería necesario saber reconocerlos, pero la mejor opción sería no utilizarlos. En caso de ser absolutamente necesario, es importante reducir su consumo, y si son productos de uso corriente (detergentes, champús, geles...), comprarlos en tamaños familiares.

La mayoría de pinturas proceden de la industria petroquímica y perjudican a la salud y al medioambiente. Contienen metales pesados y son tóxicas por inhalación aún tiempo después de su aplicación. Existen pinturas ecológicas, que suelen referirse a que están libres de disolventes y pinturas naturales, que son ecológicas y además obtenidas en su totalidad a partir de materias primas vegetales.

¿Qué podemos hacer?

Para reflexionar